12/07/2010

Miguel Ángel Blanco, el héroe del silencio

Si hace apenas unas horas el centro de Madrid se desbordaba de banderas en una explosión de alegría por el triunfo de la selección española en el Mundial de fútbol, hace trece años atrás esas mismas calles también se desbordaban; pero no en una explosión de alegría, sino de rabia y de dolor. El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco conmocionó al país y lo unió en un grito unánime contra el chantaje. Las 48 horas dadas por los terroristas para cumplir sus exigencias o consumar el macabro final se vivieron minuto a minuto con la angustia de saber que no se podía ceder al chantaje y con la esperanza de que las multitudinarias concentraciones conmovieran las últimas gotas de humanidad que pudieran quedar en el alma de los asesinos. Pero los verdugos ya habían dictado su sentencia de terror, lo que no sabían es que la sociedad no estaba dispuesta a admitir otra amenaza. La imagen de ese muchacho entraba en cada casa y miraba a los ojos rasgados en lágrimas de los vascos y españoles.

Miguel Ángel era una persona normal, un joven al que le gustaban los Héroes del Silencio, que tocaba en un grupo de música, que trabajaba como economista en una consultoría y que tenía una novia con la que se iba a casar. Sus inquietudes, su inconformismo, sus ganas de cambiar la realidad que le rodeaba y su espíritu de servicio le condujeron hasta las Nuevas Generaciones del Partido Popular del País Vasco. Sin más ambición que la de trabajar por Ermua, por su ciudad, se presento en las listas y consiguió su acta de concejal en 1995. Sin embargo; su rutina fue interrumpida una tarde de julio, desde entonces el héroe anónimo (del silencio) traspasó las calles de Ermua y lanzó un grito eterno por la paz y la libertad al que se unieron todos los vascos y todos los españoles. El disparo inapelable fue la voz de los asesinos; pero esta vez y para siempre esa voz iba a ser contestada por todos los ciudadanos libres, nacía el Espíritu de Ermua.

La muerte de Miguel Ángel Blanco no fue una muerte en vano, fue un sacrificio por la libertad y por la democracia. Frente a la nada de la muerte y del terror, frente a ETA, Miguel Ángel dejo el ejemplo de su entrega que debemos de recoger todos. Las víctimas de ETA, todos esos muertos, que son muertos de todos, que son nuestros muertos son la razón ante la sinrazón, la vida ante la muerte.

Por eso, queremos recordar desde NNGG de Santa Fe a Miguel Ángel Blanco, para honrar su memoria y le de todas las victimas del terrorismo, para reafirmar nuestro compromiso con la libertad y la democracia, y para manifestar nuestro apoyo y solidaridad a todos los compañeros de NNGG y del PP del País Vasco, y a todos los vascos de buena voluntad que desean vivir en paz y sin miedo.


Nuevas Generaciones de Santa Fe

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